sábado, 8 de mayo de 2010

LA AVENTURA DE SER MAESTRO

Al igual que la mayoría de mis compañeros participantes en este curso, llegue a las aulas sin la experiencia pedagógica necesaria; pero acepte el reto, y después de más de 14 años de estar impartiendo clases en el Colegio de Bachilleres, me doy cuenta que el maestro como el artista, primero nace y después se hace, he concluido que nunca termina uno de aprender, que enseñando tambien se aprende, una veces por ensayo y otras por error, pero que siempre dejaremos huella en los jóvenes y esto tiene que ser para bien.
Como todo maestro novel, inicie con la poca información que tenía de mis antiguos maestros, imitando sus estilos de enseñanza, surgidos de la escuela tradicional. Aun recuerdo el primer día en que me presente a laborar; la maestra a quien sustituí ya tenía algunos días de haber sido trasladada a otro plantel, y sin más, de manera inmediata, sin preámbulos, ni presentación alguna con mis compañeros, de pronto ya me encontraba frente a un numeroso grupo de adolescentes que esperaban impacientes al nuevo maestro. En ese momento y recordando a mis maestros, me presente e implemente una dinámica de presentación de los alumnos, poniendo en practica algunos consejos de mis colegas, y retomando la temática abordada hasta entonces por mi antecesora. No había otra, que documentarme y buscar apoyo en los compañeros maestros con mayor reconocimiento en el gremio, para aprovechar su experiencia; algunos la compartieron amablemente, otros fueron muy reservados en proporcionarme sus técnicas, pero ante todo, trate siempre de cuidar la calma y de una manera siempre amable fui ganándome el respeto y el aprecio de mis compañeros y alumnos.
Sin embargo, a pesar de la falta de formación en habilidades docentes, no he dudado en capacitarme, participando en diversos diplomados, cursos y academias. Con el paso del tiempo he entendido que la docencia es un apostolado puesto al servicio de la sociedad, una profesión humanitaria acompañada siempre una infinita paciencia para llegar al final de la jornada, con las energías suficientes y la satisfacción del deber cumplido. Con el paso de los años y la experiencia bridada por la práctica, las vivencias en el aula cada día me son más gratificantes, la inseguridad se ha alejado, y la ha base de mucha tesón y paciencia, he logrado el respeto de mis alumnos y con ello la tranquilidad, y confianza de estar frente a un grupo y sentirse parte de el.
Hoy con gusto puedo saludar ha varias generaciones de egresados del Colegio, convertidos ya en profesionistas, y es cuando uno se percata, que ha valido el esfuerzo de estar aquí, participando de esta gran labor, que es la formación de seres humanos.
Con aprecio sincero: Guillermo

2 comentarios:

  1. Hola compañero Gullermo Medina.

    Me es grato coincidir con usted en algunas ideas en su escrito de la aventura de ser docente, porque efectivamente, todos empezamos de cero y conforme vamos avanzando, adquirimos la experiencia necesaria para ser mejores en nuestra labor tan bella como es la docencia. saludos......

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  2. Buenas noches maestra Lupita:
    Tiene usted toda la razón, gracias por su comentario.

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